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Sistema Productivo Silvopastoril Dentro del esquema agroforestal, probablemente sea el sistema silvopastoril la actividad productiva con más posibilidades de ser desarrollada en el Chaco seco: por tradición productora ya existente, por el valor del producto animal en el futuro y por los beneficios de una estructura forestal que reduce los costos de mantenimiento de los recursos forrajeros y permite una ganancia económica, mientras se espera que los árboles alcancen el tamaño adecuado para aprovechar su madera. Independientemente del valor de los árboles por sí mismos (madera, gomas, frutos, etc), la estructura arbórea ejerce su acción sobre la actividad ganadera de diversas maneras:
Si, por el contrario, partimos de un monte natural o establecido, podemos
plantear más rápidamente un uso silvopastoril.
APROVECHAMIENTO SILVOPASTORIL DEL PROSOPIS Dentro del sistema productivo silvopastoril, cuyo dominio de validez corresponde en general a diferentes especies arbóreas, los siguientes apartados se referirán específicamente a los usos forestal y ganadero del Prosopis. Uso forestal del Prosopis:
En las distintas regiones se observa que P. nigra, P.flexuosa y P.vinalillo muestran un deficiente estado sanitario, debido al ataque de coleópteros (familia Cerambycidae, género Criodion). Estos insectos atacan árboles en pie, en pleno crecimiento vegetativo, realizando galerías en el duramen. Los daños producidos por dichos coleópteros se encuentran en ejemplares de algarrobos de más de 45 cm de diámetro; es decir, en árboles de los que se podría obtener justamente mayor rédito económico, el ataque es del 100%. Es importante destacar que el coleóptero no tiende a atacar a los algarrobos blancos (P. alba y P.chilensis). Las posibles soluciones a este problema, son:
El manejo de un sistema silvopastoril debe apuntar a lograr los mayores beneficios estabilizados en el tiempo. Esto implica la conservación del ambiente mediante el uso racional de los recursos. En el caso de tener una cobertura forestal, no se debe desperdiciar el "capital del suelo" acumulado (nutrientes y materia orgánica), sino aprovecharlo mediante aperturas de luz por intermedio de podas, raleos, desmontes selectivos e inclusive realizando tala rasa en sectores, pero permitiendo la regeneración forestal para que aporte nueva estabilidad ambiental y acumulación de nutrientes (respetando los árboles semilleros, favoreciendo el rebrote y replantando). Es indispensable evitar extraer el capital forestal-suelo, al extremo de no poder volver a reconstruir el sistema productivo. Los efectos de los árboles en general sobre las gramíneas son positivos en cuanto al aporte de nutrientes y más bien negativos en cuanto a la luz (menor posibilidad de fotosíntesis). La influencia sobre las temperatura es menor, pero puede ser importante respecto a las heladas, las que detienen el crecimiento de las forrajeras herbáceas. Los árboles ejercen un efecto moderador de la temperatura. Con respecto al agua, el rol de los árboles es más importante cuanto menores son las precipitaciones, ya que disminuye la evaporación del agua del suelo, aunque su consumo hídrico puede quitarle agua a las plantas herbáceas. Todos estos factores interactúan entre sí y, cuando uno es el limitante, los otros pierden significación. Un ejemplo claro lo da el efecto que produce un desmonte total: Mientras el monte está de pie, en el suelo hay una gran concentración de nutrientes y materia orgánica, pero hay una fuerte intercepción de luz por los árboles y arbustos. Las gramíneas se expresan de acuerdo a este último factor, ya que es limitante. Cuando se produce el desmonte, la luz llega al suelo plenamente: se acelera la descomposición de la materia orgánica y se manifiesta una explosión de crecimiento de los pastos. Con el tiempo, si este pastizal es mal manejado y el bosque no se regenera, se puede producir una fuerte pérdida de nutrientes, pasando a ser éste el nuevo factor crítico. Las observaciones realizadas en el Chaco, permiten aconsejar que la cobertura arbórea que proporciona la mejor combinación de calidad y cantidad de pastos, oscila entre un 30 y un 50 % de copa. Considerando que un árbol de mediana edad alcanza unos 6 metros de diámetro de copa, esa cobertura se traduce en unos 140 árboles/Ha, significando una distancia entre árboles de 8,5 metros. De acuerdo con esto, se puede aplicar un esquema de plantación similar al planteado en uso forestal, con un marco de 2 x 2 metros, pero en este caso la oportunidad de raleos se fijará considerando la competencia entre los árboles y el pastizal; siendo éste el factor condicionante para retardar o adelantar los raleos, cuando el manejo se realiza con énfasis ganadero. Cuando se realiza la corta final, debe abatirse un número menor de árboles para dejar la cobertura arbórea adecuada para la producción de pastos en cantidad y calidad, lo que también es útil para lograr una regeneración forestal (árboles semilleros). El manejo del bosque va a diferir según la región tratada. Así, en el Chaco, es el gradiente de lluvias este-oeste el que condiciona con más fuerza el uso y función del árbol. Aun teniendo en cuenta las diferencias entre regiones, se pueden plantear, en general, dos situaciones iniciales que requerirán distinto manejo de la reforestación:
Efecto de los árboles sobre la actividad ganadera l- Aporte de sombra y refugio (efecto microclima) Las condiciones climáticas afectan al animal, pudiendo ser éstas negativas (concepto de estrés) disminuyendo la eficiencia productiva. Las temperaturas extremas y sus variaciones bruscas son las que más daño producen al animal, siendo la combinación de alta temperatura y humedad la más perjudicial. Las regiones analizadas presentan veranos calurosos y abundantes, días húmedos (lluvias estivales) y oscilaciones bruscas de temperaturas, las cuales son muy frecuentes. Esta situación es crítica en toda la región del Chaco. La estructura árborea modifica el microclima, influyendo sobre el ganado en forma positiva. Con buena estructura arbórea, para sombra, y con un manejo adecuado, se puede lograr:
El efecto de la sombra es más importante en las explotaciones de cría porque los terneros y las vacas preñadas son más sensibles a los factores climáticos adversos. Las diferentes razas, y el producto de sus cruzas, tienen distinta respuesta al calor pero todas se benefician con la sombra en mayor o en menor grado. Las ventajas de la sombra disminuyen en forma apreciable si el animal no tiene forraje y agua en el lugar sombreado o cerca de él. Desde este punto de vista, la disposición ideal es tener abundantes árboles dispersos o pequeñas isletas distribuidas en todo el potrero. 2- Efecto sobre el forraje herbáceo
Los costos en la infraestructura inciden en forma decisiva en las empresas ganaderas, calculándose que sólo el capital en alambrados de un establecimiento ganadero típico representa el 60 % del capital normal de mejoras. Estos costos se pueden disminuir notablemente con el aprovechamiento de las especies arbóreas del bosque nativo. La instalación de un alambrado utilizando postes y varillas del lugar cuesta sólo el 50 % de un alambrado construido con maderas de otras zonas (fletes, intermediarios, etc). Una práctica que en nuestro país no se ha extendido es el empleo de los árboles como postes vivos para alambrados permanentes o provisorios, así como la instalación de boyeros eléctricos; este uso hace disminuir aun más los costos de apotreramiento. Otro aporte muy importante de los árboles a la infraestructura
de un establecimiento ganadero, es la provisión de madera para la
construcción de bretes, mangas, galpones, vivienda rural, etc.
4- Efecto sobre el arbustal Los arbustos tienen gran importancia en los sistemas ganaderos. Algunos son buenos forrajeros, pero la mayoría tiene efectos negativos. En general compiten fuertemente con las gramíneas, disminuyendo su producción. Además ejercen efectos adversos sobre el animal al complicar la circulación en el monte, generando áreas de usos diferentes dentro del potrero. En arbustales densos, puede haber hasta un 50 % del área forrajera desaprovechada. La presencia de áreas poco accesibles provoca su subutilización y, a la vez, una sobreutilización de las áreas libres de arbustos, acelerando su degradación. Dentro de un arbustal no hay viento, por lo que aumenta la temperatura y disminuye la producción animal. Los árboles dominan los arbustos con cierta facilidad, observándose, en áreas boscosas de buena densidad y cobertura, poca presencia de arbustos. Algunos de los mejores arbustos forrajeros prosperan bajo la sombra de los Prosopis, como Capparis spp.; Justicia spp. y Atriplex spp. Con un buen manejo del pastoreo, se puede lograr un sistema muy estable
de tres estratos, con presencia de una adecuada cantidad de árboles,
"óptima" cantidad de arbustos forrajeros y alta cantidad y calidad
de pastos. Esto permite un eficiente aprovechamiento del espacio, tanto
vertical como horizontalmente.
Efecto de la ganadería sobre los árboles. La actividad ganadera tiene efectos positivos y negativos sobre los árboles, los que deben ser contemplados en el sistema silvopastoril, teniendo en cuenta otras posibles pérdidas o ganacias a fin de optimizar los beneficios del sistema. Así por ejemplo, con poca carga animal se obtiene menor daño por pisoteo de plántulas, pero probablemente se obtenga menor cantidad de kg de carne/Ha/año. 1- Posibles efectos negativos:
En general, las especies animales que no tienen hábito de ramoneo no consumen las especies arbóreas si disponen de buena cantidad y calidad de pastos. Las especies de Prosopis son en general poco palatables, aunque se debe tener mayor cuidado con los algarrobos blancos (P. alba y P. chilensis), de mayor preferencia. La compactación del suelo dificulta la aireación y la infiltración de agua. Este efecto es importante en los lugares de concentración de hacienda (dormideros, corrales de encierre o árboles aislados para la sombra) y se manifiesta más en suelos húmedos y/o pesados. En resumen, el grado de daño está en función de:
El pasto puede competir con las especies arbóreas en estado de plántula y planta joven, pudiendo inclusive eliminarlas en años muy secos, aunque el efecto más frecuente es un retardo en el crecimiento. Los pastoreos controlados son importantes sobre todo para las plantaciones nuevas. Un esquema netamente silvícola significa tener paralizado el
capital fundiario por un largo período. Este planteo ya no tiene
sentido porque un buen manejo de la hacienda disminuye sus posibles efectos
negativos sobre el bosque, produciendo beneficios importantes.
Relación entre la productivdad de las gramíneas y de los árboles La productividad de las gramíneas estará en relación a la densidad de copa de los árboles (especie de árbol), tamaño de copa o su disposición sobre el terreno, ya que depende de la cantidad de energía lumínica que llegue a los estratos inferiores. También es importante el momento en que los árboles desarrollan sus hojas y los requerimientos de luz de las gramíneas a lo largo de año. Así, la brotación de los quebrachos colorados es mucho más tardía que la de los algarrobos, por lo que la cantidad de luz que llega a los estratos es diferente. Hay algunas plantas forrajeras que requieren de menos luz que otras, por lo que éstas últimas pueden producir importantes cantidades de forraje bajo sombra. Entre ellas se destacan dos especies importantes para el Chaco Seco, el Cenchrus ciliaris y el Atriplex cordobensis. La clave de un buen manejo silvopastoril consiste en poder controlar la carga animal, o sea, decidir en qué momento y en qué lugar pueden pastorear y/o ramonear, y en qué momento y lugar no. Estos momentos están determinados por la "reserva de energía"
que tengan las gramíneas o forrajeras perennes. Si el verano anterior
fue generoso en lluvias y el pastoreo fue el apropiado, las gramíneas
llegarán a la primavera con buenas reservas de energía, localizadas
en las raíces de las mismas. Se debe evitar el pastoreo de primavera
ya que es muy perjudicial, especialmente si se presenta una sequía
en dicho período.
Se debe manejar con alambre o cerco de cualquier tipo o, si el campo es grande, se puede regular la carga animal abriendo o cerrando aguadas o usandos atractivos como la sal. En algunos países, ya se está imponiendo el tener a los
animales cercados y llevarles el forraje.
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REALIZADO POR: |
ESCUELA IPEM Nš 104 "Arturo Capdevila" CRUZ DEL EJE Ing. Agr. Inés Gil de Ringuelet. |
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