Sistema Productivo Silvopastoril
 

Dentro del esquema agroforestal, probablemente sea el sistema silvopastoril la actividad productiva con más posibilidades de ser desarrollada en el Chaco seco: por tradición productora ya existente, por el valor del producto animal en el futuro y por los beneficios de una estructura forestal que reduce los costos de mantenimiento de los recursos forrajeros y permite una ganancia económica, mientras se espera que los árboles alcancen el tamaño adecuado para aprovechar su madera.

Independientemente del valor de los árboles por sí mismos (madera, gomas, frutos, etc), la estructura arbórea ejerce su acción sobre la actividad ganadera de diversas maneras:

  • como modificadora del ambiente para los animales.
  • como forrajera: hojas, ramas tiernas, frutos, flores, hojarasca.
  • como modificadora del forraje bajo su influencia.
  • como apoyo a la infraestructura de la actividad ganadera (postes, varillas, etc).
La estrategia para la instrumentación de verdaderos sistemas silvopastoriles será diferente de acuerdo a la situación: si se parte de un sitio ya desmontado o muy degradado, en cuyo caso será necesario forestar, o si se parte de una estructura forestal, donde es probable que se deba "abrir" el bosque para permitir una buena producción forrajera. Si se parte de un sitio desmontado o muy degradado, se puede reforestar. El manejo inicial puede tener un énfasis ganadero, para luego ir girando la actividad hacia un verdadero uso mixto.

Si, por el contrario, partimos de un monte natural o establecido, podemos plantear más rápidamente un uso silvopastoril.
 

APROVECHAMIENTO SILVOPASTORIL DEL PROSOPIS

Dentro del sistema productivo silvopastoril, cuyo dominio de validez corresponde en general a diferentes especies arbóreas, los siguientes apartados se referirán específicamente a los usos forestal y ganadero del Prosopis.

Uso forestal del Prosopis:
Todas las especies arbóreas de Prosopis tienen caracteres similares: son heliófilas y longevas, crecen en condiciones desfavorables y, con un manejo semejante al de otras especies, se logra un óptimo desarrollo de calidad. En cuanto a la calidad de su madera, tienen atributos que varían según la especie. Debe priorizarse el destino para madera de aserrio (postes y varillas) por sobre el uso como combustiible. Las masas deben manejarse con el objeto de extraer en la corta final material apto para aserrio, además de otros productos.

En las distintas regiones se observa que P. nigra, P.flexuosa y P.vinalillo muestran un deficiente estado sanitario, debido al ataque de coleópteros (familia Cerambycidae, género Criodion). Estos insectos atacan árboles en pie, en pleno crecimiento vegetativo, realizando galerías en el duramen. Los daños producidos por dichos coleópteros se encuentran en ejemplares de algarrobos de más de 45 cm de diámetro; es decir, en árboles de los que se podría obtener justamente mayor rédito económico, el ataque es del 100%. Es importante destacar que el coleóptero no tiende a atacar a los algarrobos blancos (P. alba y P.chilensis).

Las posibles soluciones a este problema, son:

  • Sustituir las especies susceptibles mencionadas por P. alba, P.chilensis u otras que se adapten a la región.
  • Proceder al control de plagas, lo cual requiere conocer el ciclo biológico del coleóptero, sus enemigos naturales y la eficacia del control.
  • Diversificar las masas forestales, evitando las formaciones puras de especies susceptibles.
  • Realizar cortes anticipados cuando el daño no existe o es incipiente. Esto modifica el destino de la producción.
Pautas del manejo silvopastoril:
El manejo de un sistema silvopastoril debe apuntar a lograr los mayores beneficios estabilizados en el tiempo. Esto implica la conservación del ambiente mediante el uso racional de los recursos. En el caso de tener una cobertura forestal, no se debe desperdiciar el "capital del suelo" acumulado (nutrientes y materia orgánica), sino aprovecharlo mediante aperturas de luz por intermedio de podas, raleos, desmontes selectivos e inclusive realizando tala rasa en sectores, pero permitiendo la regeneración forestal para que aporte nueva estabilidad ambiental y acumulación de nutrientes (respetando los árboles semilleros, favoreciendo el rebrote y replantando).

Es indispensable evitar extraer el capital forestal-suelo, al extremo de no poder volver a reconstruir el sistema productivo.

Los efectos de los árboles en general sobre las gramíneas son positivos en cuanto al aporte de nutrientes y más bien negativos en cuanto a la luz (menor posibilidad de fotosíntesis).

La influencia sobre las temperatura es menor, pero puede ser importante respecto a las heladas, las que detienen el crecimiento de las forrajeras herbáceas. Los árboles ejercen un efecto moderador de la temperatura.

Con respecto al agua, el rol de los árboles es más importante cuanto menores son las precipitaciones, ya que disminuye la evaporación del agua del suelo, aunque su consumo hídrico puede quitarle agua a las plantas herbáceas.

Todos estos factores interactúan entre sí y, cuando uno es el limitante, los otros pierden significación.

Un ejemplo claro lo da el efecto que produce un desmonte total:

Mientras el monte está de pie, en el suelo hay una gran concentración de nutrientes y materia orgánica, pero hay una fuerte intercepción de luz por los árboles y arbustos. Las gramíneas se expresan de acuerdo a este último factor, ya que es limitante. Cuando se produce el desmonte, la luz llega al suelo plenamente: se acelera la descomposición de la materia orgánica y se manifiesta una explosión de crecimiento de los pastos. Con el tiempo, si este pastizal es mal manejado y el bosque no se regenera, se puede producir una fuerte pérdida de nutrientes, pasando a ser éste el nuevo factor crítico.

Las observaciones realizadas en el Chaco, permiten aconsejar que la cobertura arbórea que proporciona la mejor combinación de calidad y cantidad de pastos, oscila entre un 30 y un 50 % de copa.

Considerando que un árbol de mediana edad alcanza unos 6 metros de diámetro de copa, esa cobertura se traduce en unos 140 árboles/Ha, significando una distancia entre árboles de 8,5 metros. De acuerdo con esto, se puede aplicar un esquema de plantación similar al planteado en uso forestal, con un marco de 2 x 2 metros, pero en este caso la oportunidad de raleos se fijará considerando la competencia entre los árboles y el pastizal; siendo éste el factor condicionante para retardar o adelantar los raleos, cuando el manejo se realiza con énfasis ganadero.

Cuando se realiza la corta final, debe abatirse un número menor de árboles para dejar la cobertura arbórea adecuada para la producción de pastos en cantidad y calidad, lo que también es útil para lograr una regeneración forestal (árboles semilleros).

El manejo del bosque va a diferir según la región tratada. Así, en el Chaco, es el gradiente de lluvias este-oeste el que condiciona con más fuerza el uso y función del árbol. Aun teniendo en cuenta las diferencias entre regiones, se pueden plantear, en general, dos situaciones iniciales que requerirán distinto manejo de la reforestación:

  1. Areas desmontadas o "peladas" sin árboles.
  1. pastoreo del sitio una vez que hayan caído las semillas de las forrajeras (fin del verano-otoño).
  2. pastoreo de limpieza antes de la plantación del pastizal diferido (fin de invierno-principio de primavera).
  3. forestación por plantación, siembra directa o siembra con animales (primavera), con una densidad definida según el propósito buscado.
  4. descanso del lote por dos períodos de crecimiento ("descansan" las pasturas y se impide el ramoneo de las plántulas forestales).
  5. pastoreo del lote según propósito prefijado.
  1. Bosque natural
En este caso vamos a encontrar árboles de varias especies y edades. El primer paso será ordenar la masa forestal, dejando entre un 30 y un 40 % de cobertura. Conviene dejar árboles juveniles, sanos, de buena copa (pero no muy densos de copa) y un buen número de árboles semilleros. Los raleos se deben hacer en función del crecimiento tanto de los árboles como de los pastos.
 

Efecto de los árboles sobre la actividad ganadera

l- Aporte de sombra y refugio (efecto microclima)

Las condiciones climáticas afectan al animal, pudiendo ser éstas negativas (concepto de estrés) disminuyendo la eficiencia productiva.

Las temperaturas extremas y sus variaciones bruscas son las que más daño producen al animal, siendo la combinación de alta temperatura y humedad la más perjudicial.

Las regiones analizadas presentan veranos calurosos y abundantes, días húmedos (lluvias estivales) y oscilaciones bruscas de temperaturas, las cuales son muy frecuentes. Esta situación es crítica en toda la región del Chaco.

La estructura árborea modifica el microclima, influyendo sobre el ganado en forma positiva. Con buena estructura arbórea, para sombra, y con un manejo adecuado, se puede lograr:

  • Mayor aumento de peso (del rodeo en general).
  • Mayor producción de leche.
  • Mayor porcentaje de parición (por un porcentaje mayor de celos o de preñez).
  • Mayor eficiencia de los toros.
  • Mayor peso de ternero al destete.
Con sombra se puede "ganar" en verano (o sea, en 3 meses) hasta 25 kg de carne por vaca!

El efecto de la sombra es más importante en las explotaciones de cría porque los terneros y las vacas preñadas son más sensibles a los factores climáticos adversos.

Las diferentes razas, y el producto de sus cruzas, tienen distinta respuesta al calor pero todas se benefician con la sombra en mayor o en menor grado. Las ventajas de la sombra disminuyen en forma apreciable si el animal no tiene forraje y agua en el lugar sombreado o cerca de él. Desde este punto de vista, la disposición ideal es tener abundantes árboles dispersos o pequeñas isletas distribuidas en todo el potrero.

2- Efecto sobre el forraje herbáceo
 

  • Mejora la calidad de los forrajes, conservando valores altos de proteína en invierno, cuando el forraje herbáceo ubicado fuera del dosel arbóreo llega a valores muy bajos. Esto permite aumentar la ganancia de peso de los animales duranre los períodos críticos en hasta 0,5 kg animal/día.
  • Puede aumentar la cantidad total de forraje herbáceo dependiendo de los valores de la densidad arbórea y de la cobertura de copa, de las especies forrajeras, de la condición del pastizal y de la región analizada.
  • Estabiliza la producción forrajera, especialmente cuando se produce sequía. Esto permite un mejor manejo y un aumento de la eficiencia ganadera.
3- Aporte de material para la infraestructura

Los costos en la infraestructura inciden en forma decisiva en las empresas ganaderas, calculándose que sólo el capital en alambrados de un establecimiento ganadero típico representa el 60 % del capital normal de mejoras. Estos costos se pueden disminuir notablemente con el aprovechamiento de las especies arbóreas del bosque nativo. La instalación de un alambrado utilizando postes y varillas del lugar cuesta sólo el 50 % de un alambrado construido con maderas de otras zonas (fletes, intermediarios, etc).

Una práctica que en nuestro país no se ha extendido es el empleo de los árboles como postes vivos para alambrados permanentes o provisorios, así como la instalación de boyeros eléctricos; este uso hace disminuir aun más los costos de apotreramiento.

Otro aporte muy importante de los árboles a la infraestructura de un establecimiento ganadero, es la provisión de madera para la construcción de bretes, mangas, galpones, vivienda rural, etc.
 

4- Efecto sobre el arbustal

Los arbustos tienen gran importancia en los sistemas ganaderos. Algunos son buenos forrajeros, pero la mayoría tiene efectos negativos. En general compiten fuertemente con las gramíneas, disminuyendo su producción. Además ejercen efectos adversos sobre el animal al complicar la circulación en el monte, generando áreas de usos diferentes dentro del potrero.

En arbustales densos, puede haber hasta un 50 % del área forrajera desaprovechada. La presencia de áreas poco accesibles provoca su subutilización y, a la vez, una sobreutilización de las áreas libres de arbustos, acelerando su degradación. Dentro de un arbustal no hay viento, por lo que aumenta la temperatura y disminuye la producción animal. Los árboles dominan los arbustos con cierta facilidad, observándose, en áreas boscosas de buena densidad y cobertura, poca presencia de arbustos. Algunos de los mejores arbustos forrajeros prosperan bajo la sombra de los Prosopis, como Capparis spp.; Justicia spp. y Atriplex spp.

Con un buen manejo del pastoreo, se puede lograr un sistema muy estable de tres estratos, con presencia de una adecuada cantidad de árboles, "óptima" cantidad de arbustos forrajeros y alta cantidad y calidad de pastos. Esto permite un eficiente aprovechamiento del espacio, tanto vertical como horizontalmente.
 

Efecto de la ganadería sobre los árboles.

La actividad ganadera tiene efectos positivos y negativos sobre los árboles, los que deben ser contemplados en el sistema silvopastoril, teniendo en cuenta otras posibles pérdidas o ganacias a fin de optimizar los beneficios del sistema. Así por ejemplo, con poca carga animal se obtiene menor daño por pisoteo de plántulas, pero probablemente se obtenga menor cantidad de kg de carne/Ha/año.

1- Posibles efectos negativos:

  • pérdida de plántulas por ramoneo y pisoteo.
  • deformación de plántulas por ramoneo y pisoteo.
  • retardo en el crecimiento.
  • enfermedades favorecidas por daños en la corteza y raíces expuestas.
  • pérdidas de ejemplares por compactación de suelos.
Estos efectos dependen de la especie y raza del animal utilizado, de la especie forestal considerada y de la vegetación presente en el sitio. El ganado que más ramonea es el caprino, luego el ovino, el bovino y por último el equino. En cuanto a pisoteo, las dos últimas especies produceen mayor daño. Es importante considerar la raza, ya que no es lo mismo ganado vacuno cebú, criollo o británico en cuanto al consumo que realizan del follaje.

En general, las especies animales que no tienen hábito de ramoneo no consumen las especies arbóreas si disponen de buena cantidad y calidad de pastos. Las especies de Prosopis son en general poco palatables, aunque se debe tener mayor cuidado con los algarrobos blancos (P. alba y P. chilensis), de mayor preferencia.

La compactación del suelo dificulta la aireación y la infiltración de agua. Este efecto es importante en los lugares de concentración de hacienda (dormideros, corrales de encierre o árboles aislados para la sombra) y se manifiesta más en suelos húmedos y/o pesados. En resumen, el grado de daño está en función de:

  • tipo de animal y preferencia forrajera.
  • carga animal y densidad forestal.
  • especies forrajeras y edad de los árboles.
  • tipo y disponibilidad de otros forrajes.
  • manejo.


2- Efectos positivos

  • posible reforestación por el ganado.
  • eliminación de la competencia herbácea.
  • control de las herbáceas para prevención de incendios.
  • tierra en producción (mientras se "espera" la madurez comercial de los árboles).
La reforestación mediante animales (consumo de frutos y siembra por deyecciones) produce formaciones desordenadas y no muy densas. Sin embargo, tiene la ventaja de ser muy económica y de adaptarse a terrenos de dfícil acceso y a grandes extensiones.

El pasto puede competir con las especies arbóreas en estado de plántula y planta joven, pudiendo inclusive eliminarlas en años muy secos, aunque el efecto más frecuente es un retardo en el crecimiento. Los pastoreos controlados son importantes sobre todo para las plantaciones nuevas.

Un esquema netamente silvícola significa tener paralizado el capital fundiario por un largo período. Este planteo ya no tiene sentido porque un buen manejo de la hacienda disminuye sus posibles efectos negativos sobre el bosque, produciendo beneficios importantes.
 

Relación entre la productivdad de las gramíneas y de los árboles

La productividad de las gramíneas estará en relación a la densidad de copa de los árboles (especie de árbol), tamaño de copa o su disposición sobre el terreno, ya que depende de la cantidad de energía lumínica que llegue a los estratos inferiores.

También es importante el momento en que los árboles desarrollan sus hojas y los requerimientos de luz de las gramíneas a lo largo de año. Así, la brotación de los quebrachos colorados es mucho más tardía que la de los algarrobos, por lo que la cantidad de luz que llega a los estratos es diferente.

Hay algunas plantas forrajeras que requieren de menos luz que otras, por lo que éstas últimas pueden producir importantes cantidades de forraje bajo sombra. Entre ellas se destacan dos especies importantes para el Chaco Seco, el Cenchrus ciliaris y el Atriplex cordobensis.

La clave de un buen manejo silvopastoril consiste en poder controlar la carga animal, o sea, decidir en qué momento y en qué lugar pueden pastorear y/o ramonear, y en qué momento y lugar no.

Estos momentos están determinados por la "reserva de energía" que tengan las gramíneas o forrajeras perennes. Si el verano anterior fue generoso en lluvias y el pastoreo fue el apropiado, las gramíneas llegarán a la primavera con buenas reservas de energía, localizadas en las raíces de las mismas. Se debe evitar el pastoreo de primavera ya que es muy perjudicial, especialmente si se presenta una sequía en dicho período.
 
Clave: no pastorear o pastorear poco en pasturas recién rebrotadas.

Se debe manejar con alambre o cerco de cualquier tipo o, si el campo es grande, se puede regular la carga animal abriendo o cerrando aguadas o usandos atractivos como la sal.

En algunos países, ya se está imponiendo el tener a los animales cercados y llevarles el forraje.
 
Los árboles y arbustos también tienen energía de reserva.

Manejar los rebrotes puede beneficiar al árbol y a los ingresos...

  • Si el año viene seco, hubo plagas y se formaron pocas hojas, es probable que las plantas no pudieran enviar muchas reservas a su raíz o a su tronco, por lo tanto es conveniente no cortar en ese invierno.
  • Si el año vino "bueno" (buenas lluvias y sol), se puede cortar en invierno.
  • Si el año vino "bueno" y si hubo muchos frutos, parte de la energía para reserva se usó para formar frutos, por lo tanto hay pocas reservas en la raíz: es conveniente no cortar en dicho invierno.
  • Si quiere eliminar árboles o arbustos, se debe hacer al revés: corte en la peor época y/o espere que rebroten y allí elimine los rebrotes (o corte o haga ramonear). Piense que el ganado generalmente ramonea rebrotes tiernos, es decir, cuando el árbol/arbusto tiene la mayoría de las veces pocas reservas.
  • Esto es válido para los árboles/arbustos a los que se les caen naturalmente las hojas. Los árboles que pierden las hojas tienen comportamientos diferentes.
Manejar el rebrote puede ser muy beneficioso, ya que puede dar productos forestales de mejor valor y en menor tiempo que árboles de semilla. Piense nuevamente en la energía: si se dejan pocas ramas de rebrote, se concentra allí y éstas crecen más rápido.
 
Para que los bosques nativos permanezcan, deben ser ayudados, porque solos frente al ganado caprichoso, sobrevivirán muy pocos.
¿Es el ganado el enemigo público número uno de los bosques del Chaco?
Si el productor no maneja el ganado, son juntos los enemigos de los bosques. Obvio que muchas veces no puede manejarlo por falta de medios. Pero siempre se pueden llevar a cabo "mejoras".

Uso ganadero de Prosopis:
 
 






REALIZADO POR:

ESCUELA IPEM Nš 104 "Arturo Capdevila"
CRUZ DEL EJE
Ing. Agr. Inés Gil de Ringuelet.

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