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Leonardo Kilstein
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Arles, Septiembre de 1.887 Mi querido Teo: Cuando estudio el arte japonés, siempre me encuentro con hombres sabios, filosofos y doctos. Entonces me pregunto ¿a qué dedican su tiempo esas personas? ¿Estarán investigando la política de Otto Bismarck? No. ¿Estarán investigando la distancia que hay entre la tierra y la luna? Tampoco, lo que hacen es observar los retoños de una simple niebla. Y es precisamente esa detallada observación de los retoños, la que les permite pintar las plantas o las 4 estaciones del año, los paisajes montañosos o incluso los animales y los seres humanos. Tales artistas pasan una vida estudiando la naturaleza. Sin embargo la vida es demasiado corta para poder pintarlo todo. Lo que nos enseñan esos japoneses tan sencillos, que viven como una flor en medio de la naturaleza es una verdadera religión. ¿No te parece? Creo que no podremos estudiar el arte japonés si no somos más generosos y alegres. Pero nuestra educación gira alrededor de un mundo rutinario. Por eso creo que debemos regresar a la naturaleza. Tuyo Vincent. |
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