GUILLERMO KUITCA

El grupo de los jóvenes que actúan a partir de 1982 -fecha convertida en
hito artificial de ordenamiento- se ha formado en un clima dominado por
el arte conceptual . Y la reacción no se hace esperar. Ahora se trata de
pintores que reivindican la pintura como medio básico de trabajo, y la
percepción visual como acción fundamental para el espectador.
La sentencia de la muerte de la pintura tan común durante los años
anteriores, da lugar a una nueva explosión de lo pictórico, no sólo en
la adopción del lenguaje sino incluso en la exaltación de toda la carga
del oficio a través de la fuerte presencia que adquieren en la imagen
las texturas, el color, los grandes tamaños de las telas, la tactilidad
de la materia, la exaltación de la figuración.
Sin embargo, no puede perderse de vista que los ‘70 tuvieron junto -o a
veces paralelo- a la actuación de los conceptualistas del trabajo
constante de pintores y escultores como Berni, Alonso, Pablo Suárez y
Heredia, por mencionar algunos que mantienen vigente desde generaciones
anteriores la línea de lo pictórico y de la figuración expresiva y en
quienes es evidente la presencia del concepto como determinante de
sus códigos visuales de la misma manera que en la joven generación de
los 80 existe fundamentalmente una pintura de ideas, lo que resulta
claro por ejemplo en Kuitca y en los trabajos de otros artistas de esa
generación.
En ambos hay una actitud ideológica que relaciona sus obras. Se trata de
pintores que formados bajo la presión del arte conceptual se alinean
en el rescate de la pintura como materia, como oficio, como lenguaje de
expresión.
El resultado es pintura de pintores con una actitud conceptual. Además
otros elementos los unen tanto en la imagen como en los códigos
estilísticos que manejan aunque sus desarrollos sean independientes.
El tipo de figuras irreales, los grandes espacios teatrales, las
ficciones herméticas y la atmósfera equívoca de sus representaciones,
claves comunes en la iconografía pero con cargas semánticas diferentes;
lo enigmático, la segmentación, el humor, la ambigüedad, la sensualidad;
la intensidad en la propuesta como desafío frente al límite de lo
instituído.
Sin embargo el desfasaje generacional deja a Kuitca en una posición
histórica particular.
Los lazos creados en las exposiciones y en los grupos de principio de
los 80 rápidamente se fracturan porque eran el producto de un discurso
teórico previo y no el resultado de un encuentro real.
Paralelamente desde 1985, la presentación de su obra en Europa se
afirma, proyección internacional que aseguran su exposición individual
en la Serie Projects de The Museum of Modern Art (Moma) en 1991 y su
participación IX Documenta de Kassel en 1992.
Por lo tanto cuando su generación -1951/1963- está apareciendo en Buenos
Aires con manifestaciones como la del desaparecido Grupo de la IX
formado en 1987; el importante grupo de artistas relacionados con el
Centro Cultural Ricardo Rojas (el Rojas); los desafíos de Miguel Harte y
Marcelo Pombo; o los trabajos independientes de Reyna, Eduardo Alvarez,
Daniel García, Siquier, Garófalo, en ese momento Kuitca ya está decidido
a encontrar un espacio propio en el ámbito europeo primero y
norteamericano después.
De esta manera su carrera se corta de las manifestaciones locales,
quedando al margen simultáneamente de una generación a la que ingresó
"artificialmente" y de la propia por desfasaje en el inicio de su
carrera profesional.
En última instancia esta situación particular sería simplemente
anecdótica sino se hubiera establecido hoy en Buenos Aires un "síndrome
Kuitca".
El fenómeno de la proyección internacional del artista, tan rápida y
potente no registra antecedente en la historia del arte argentino y es
simultáneo a un claro proceso de restricción de su presencia en el
contexto local. Debe tenerse en cuanta por ejemplo que su última
exposición individual en Buenos Aires fue en 1986.
A medida que Kuitca se afirma como artista argentino en el exterior, su
presencia aquí, en su país, se convierte en el reflejo de sus logros en
el extranjero; su obra se mediatiza, no se expone, se aleja en
proporción directa con el aumento de su imagen de artista exitoso. Se
produce entonces el fenómeno particular de la separación entre el pintor
y su producción.
Hoy la definición de Kuitca aparece dada por la lista de exposiciones en
los Estados Unidos y en Europa por los precios alcanzados por sus
cuadros en los remates de Nueva York o por la importancia de los
críticos extranjeros que firman los prólogos de sus catálogos.
¿Cuál es el lugar de sus cuadros? ¿Cuál la madurez de una obra que
cuando irrumpió en los 80 fue celebrada como una de las revelaciones del
momento?
Texto extraído de
"Guillermo Kuitca: Inventario de un pintor"
de Marcelo E. Pacheco.
Publicado en Un libro sobre Guillermo Kuitca
Contemporary Art Foundation Amsterdam.
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